nada significa nada, palabras que no dicen nada en estas cuatro paredes...Susurreando para mí mismo, estas palabras, cantando desde mi habitación, desde la nave nodriza de todos los tiempos, escuchando la lluvia ahí afuera, en el pequeño mundo que rodea mis pequeños ojos.
ella sabe y presiente, que algo ha cambiado, donde estás no te veo, es mejor, ya lo entiendo...
... si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos
Me encanta, me encanta que mi cabeza se vuelva loca por ver la Avenida Rey Don Jaime, por ver mi habitación, de tocar mi piano, de pasar por mi instituto, de ver y tocar a tu gente, de oir cosas que había dejado de oir en dos o más meses. Y creo que habían sido más, muchos más meses, en que los ojos eran ojos que miraban pero no veían las cosas tal y como eran en un momento inicial. ¿Por qué, me pregunto? Creo que se debe a que todavía no he aprendido a valorar todo lo que tengo, todo lo que soy yo. Y eso que pensaba que estaba al corriente, pero no. Y no creo que sea un problema, sino un motivo más por el que seguir luchando. Cuando te sientes tan unido y vinculado a una ciudad, a una persona, a unos amigos, no ves nada más, no quieres ver nada más y al final, dejas por ver, y solo miras. Es decir, no valoras todo y TODO lo que funciona alrededor de ti. Y no porque no quieras, es simplemente porque no te das cuenta, el ruido de los quehaceres te ensimisman en esa angustiosa sensación de estar ocupado todo el tiempo.
Y el ir y venir, el venir e ir, el acostumbrarte a algo diferente y volver es, a mi ver, una experiencia apasionante. El ir a decir Monsieur y tener que morderte la lengua, el oir el cambio del super en castellano¿? ¿dónde se ha visto eso?
Ver el alto voltaje que se llevan por aquí en Castellón es del todo irrisorio. Las calles tan iluminadas, la contaminación luminosa, las noches cielo-rojo, las no-estrellas, en contra de poder ver Orión desde una calle cualquiera. Acabas amándolo todo. Acabas amando lo que tienes y lo que no tienes.
En resumen, mi cabeza está llena de pájaros y quiero hacerlos volar :)Llamadme loco, Arrehunicornio!
Una abraçada!
domingo, 23 de octubre de 2011
Mirar y ver
sábado, 3 de septiembre de 2011
Le flauve la Garonne
...y ver el atardecer sobre el muro vertical del Garonne y respirar el aliento de los árboles a tu lado, con un jadeo continuo, buscando aire recién bajado de los Pirineos, y escuchar el piar de cada pajarito que nos ve pasar, que nos saluda y nos acoge en este país inmenso, lleno de ambiciones, de rincones donde ir y explorar y conocer y fotografiar y relatar y evocar, con toda una lengua, una cultura y unos estudios por conocer y desarrollar, con toda una vida para pasear mientras el Sol cae por el horizonte y ver cómo una pareja de jóvenes te adelanta y recordar cuándo eras tan joven, tan ágil e ibais los dos tan ágiles y frescos como esos dos pequeños pajarillos que están en la fleur de l'âge. Et voilà, los días dirán, el tiempo hablará de si me deja escribir más cortos sobre esta chica que ando mirando hace un rato y escribo sin mirar el teclado...
sábado, 14 de mayo de 2011
París
Me recuerda a aquella Medianoche que pasamos en París, en esa ciudad romántica que tuvimos en nuestros ojos, como un ojo que todo lo ve, un ojo que nos ha visto allí.
Todo pasaba como diapositivas de una vida envidiable. Un pueblo que canta con un acento dulce, entendible, pero un pueblo al que le encantan las sombras, donde aparecen miradas, sonrisas, misterios y fiestas de la nada. Ese bello y veraz ambiente, que te acorrala, que no te deja escapar y nadie sabe cómo salir de él, en la época en que vivas, da igual. Una loca refinada sensación de estar en la cima del mundo, donde las horas se pasan en pocos minutos y donde la luz no hace más que esconder grandes ilustres de todas las épocas.
Una ciudad que ha vivido tanto, que una vez te zambulles en ella, quizá notes que los escaparates, los bares, las escaleras, los árboles, el Montmartre, le Moulin... des cabarets, te acogen con un suave aroma a chocolate, a crêpe, a "falling in love" como un bello pianista cantaba con ojos brillantinos mientras sus dedos deslizaban sobre aquel fino marfil, ébano y unas delicadas trazas de pan de oro. Quién sabe a quién se lo cantaba pero sí es cierto que la velada fue deliciosa, para repetir sin duda. Volveré, como aquel que nunca se quiso ir...
/pagui/, ese acento fonético francés, peculiar, sonoro, con muchO carisma, Oh!! tantos ilustres, me hipnotizó...
...cogido de tu mano, volveremos. Sí.
That's all =)
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