No sé si es la metamorfosis, si son las burbujas en que vivimos, o el frío de invierno, que cada vez me cuesta más enviar una entrada desde este lugar. Haremos un esfuerzo.
La cuestión de hoy quiere parecerse a una burbuja. Una burbuja que nace, que se crea, que vuela, que se deja llevar y estalla en mil pedazos sin saber muy bien porqué, una burbuja de jabón.
A veces me intriga, tan fácil que es aislarse en ella, arroparse a sus paredes, que te da todo lo que necesitas, que inhibe tu cuerpo de cualquier tarea porque ella lo hace todo, y... ¿el momento en que estalla?¿Dónde vas a parar? Vale bien, diremos que ya estoy con el miedo de cuándo va a estallar, que aproveche el momento mientras está surcando los cielos, dejándose llevar por el viento. Pero no, esta vez no es como en todas las otras. Una burbuja es más frágil que en cualquier situación anteriormente descrita. Una burbuja puede desvanecerse en cualquier momento, debido a su fragilidad, a sus enlaces peculiares.
Es por eso que no hay que dormirse en ella, ni quedarse de brazos cruzados. Hay que preparar el cuerpo, prepararlo a la caída, rodearlo de colchones si hace falta. Que no se convierta en un "todo me rebota" sino que, como persona, se esté preparado para lo que venga. Que tanto si ha de ser bueno como si ha de ser complicado, el aterrizaje tenga como consecuencias algunos rasguños a lo sumo, que con el tiempo se irán cicatrizando. Que el tiempo pone cada cosa en su sitio adecuado.
Por otro lado, es cierto que donde nace una burbuja, nacen miles a su alrededor. Y siempre hay alguna que está dispuesta a compartir una caída. Bien por afinidad, bien por aprecio, bien por amor, bien porque es así y no preguntes el porqué, pero siempre hay burbujas cercanas que estarán ahí al lado de la tuya, esperando el momento para ser de ayuda, arropándote, serviciales, burbujas que te ayudarán a amortiguar el golpe, a sopesar dónde es mejor caer o qué es mejor hacer mientras. Burbujas que te seguirán donde vayas, con la decisión que tomes. Creo que la palabra es burbuja incondicional.
Y pienso, que por esos pequeños detalles, vale la pena seguir luchando, reuniendo fuerzas dentro de esa esfera, segundo tras segundo, día a día. Siguiendo y labrando un camino, que en momentos de la vida parece un túnel sin final, pero que con el tiempo, el túnel da paso a un nuevo día y el Sol, tú, vuelve a lucir en pleno esplendor, radiante como siempre.
...y echar a volar
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Incondicional es su apellido
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...de la vida y sus enseñanzas...
martes, 3 de noviembre de 2009
Y cuando menos te lo esperas...
La buscaba, la seguía de hace días, y no la veía, ¿dónde se habrá metido? Las horas que son y no la veo por aquí. Un volteo hacia allá y tampoco. Será la ciudad, la muchedumbre, el ir y venir de edificios a tu alrededor. Y te despistas y lo olvidas por un rato. Miras semáforos rojos, coches, gente, trajín, todo a una velocidad de vértigo, a la velocidad del sonido. Todo es posible con la memoria. Puedes rebobinar la cinta cuando quieras, como quieras y a la rapidez que desees. A veces, me concentro y todavía la "oigo", o al menos como en su día la oí, de una manera única y especial. Pero sus movimientos son tan imprecisos para mí que realmente se me hace difícil localizarla entre todo este rumor.
Ayer ya deambulaba, de noche, buscando, buscando, mirando aquí y allá. Y sabía que estaba, que me estaba mirando, que me observaba desde lo lejos, como desde otro mundo, ausente. Sólo puedo decir que lo intuía, y ahí entraba mi componente de desesperación, la intuición sin la visión. No podía, no me dejaba verla, y finalmente llegué a casa y por la ventana era poco probable encontrarnos las miradas. Dormí poco, pero soñé, soñé con ella, en aquello, y realmente ya no esperaba nada más. Me dió esquinazo, me dejó plantado en medio de la calle. Imposible comprender porqué, pero me resigné y dejé pasar el tiempo.
¿Y hoy? No me la esperaba, ha sido sorprendente, a las 8 menos diez de la mañana ahí estaba, en el horizonte, dirección noroeste. ¿Cómo? Estaba bajísima, me ha sorprendido, su radio era como el doble al de aquella noche. La idea conspiratoria de que se estaba acercando ha durado unos segundos, cuando de repente se ha desvanecido de nuevo, parece que huye de mí.
Parece como si el juego del escondite fuera su mayor diversión. Y bien, a las 8 "PM" la pobre, cansada de estar en la sombra todo el día, ha salido a la luz de la noche. Y allí la he visto, resplandeciente, sin una nube, ningún edificio alrededor, y así fue. Y entonces la cinta ha vuelto a rebobinar, sí, a recordar. Porque como dirías, "por aquellos viejos tiempos", cuando los lobos solían aullar desde la colina, mientras los lobeznos "retozaban", o bien en la arena, o bien en... ¿un lugar más alto que la colina?
Sí, ahí está por un ratito más, the Moon, our Moon...
...y yo cuento, y veo una..., dos..., y tres...,tres lunas llenas... :)In other words...,
there're no words,
there're feelings...Un fuerte abrazo!!
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Filosofando
sábado, 24 de octubre de 2009
Sensaciones repentinas
...y de cómo comienzas a escuchar una canción, sin atención, esperando la frase que en otro sitio viste escrita, por curiosidad, por ver el contexto en qué está hecha, por analizarla sintácticamente si hace falta, pero no. Te sorprendes de cómo una canción puede hacerte saltar unas lágrimas que saben a cielo, que contienen una dulzura que nadie puede parar. Y la verdad, debe ser el estado de ánimo lo que incentiva esa reacción y el contexto en que la escuchas. Lo mejor de todo, es la espontaneidad, el dejarse llevar por la letra, por la melodía, el no esperarse dónde vasa llegar. Una sensación que recorre las autopistas del alma, que cada vez va más rápida hasta que colapsa y estalla. Y, la sensación continua, qué bonito fue, qué bonito ha sido, y es escuchar la sucesión de notas, de sílabas correcta y volverlo a sentir, una y otra vez...
Gracias por mostrarme un haz de luz más, uno entre tantos más.
Quiero donar tu sonrisa a la luna así que
De noche, que la mire, pueda pensar en ti
[...]
mi amor tan grande como el tiempo, en ti me pierdo
amor que me habla con tus ojos aquí enfrente
y eres tú
Eres tú
Eres tú…
El regalo más grande
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