Entrando y saliendo, pasillo, habitación, pasillo, baño, pasillo, cocina, pasillo, habitación. Y es que todavía no me he hecho la idea de volver aquí. Pero, ¿de qué voy? Sabía que tarde o temprano la estancia veraniega iba a terminar, como cada año, claro está, nunca había vivido un verano tan intenso. Puede que por no aumentar la magnitud de lo que es, solo lo pensara para mis adentros. Pero, realmente, han sido unos meses probablemente de los mejores que pueda vivir en toda la vida. Y es que cuánta razón tienen los mayores. La juventud es una época para aprovechar al máximo todas las oportunidades que se le ofrecen, siempre y cuando uno esté dispuesto a realizarlas. Una época en que los dolores de cabeza todavía están lejos, aunque de vez en cuando comienzan a llamar a la puerta tímidamente.
Lo cierto es que ahora, escuchando la música que dejé aquí a principios de la época estival, me estoy dando cuenta de que tampoco ha habido un distanciamiento demasiado pronunciado. Y es que ha sido una época de cambio, una época de las que marcan a uno en la vida, de las que se cuña un sello en alguna pared lateral del corazón. Y ¿qué es el corazón? De repente, se me vienen tantas imágenes a la cabeza que contienen la palabra corazón… El motor de la vida, la piruleta que venía en las bolsas de cumpleaños con una figura de corazón, esos latidos que notas cuando acercas tu oído a su pecho, y que cuando no oyes te obsesionas de tal manera, que comienzas a tocar el cuello, la muñeca hasta encontrar su pulso; esa nube que buscas sin parpadear cuando ella no está a tu lado, hasta que la dibujas en el cielo y marcas una suave sonrisa con un leve suspiro; esa sala repleta de corazones con pinzas y algunas notas de cariño (y otras de no tanto amor, sino... lo otro), donde fechamos nuestro amor, donde dibujé una palmera torpemente, donde escribí un pareado sin rima, donde reflexionaste qué pondrías o cómo lo pondrías, donde nunca leí lo que pusiste. Y eso me enlaza a otro lugar, aquella habitación, de fría recepción. Clara y reconfortante de día, oscura y apasionante de noche. Un lugar, ese lugar donde me dijiste qué era lo que ponía
en el reverso de la nota, esa nota que quizá hoy todavía esté allí colgada de una pinza, pendiendo de un hilo, que va al mismísimo corazón. Hay montones de cosas que me recuerdan al corazón, algunas agradables, otras no tanto, pero me quedo con la última acontecida, y como tú dijiste, el primer beso de piruleta. ¿Qué te sugiere el corazón?
Lo dicho, el tiempo que llevo ya entre estas paredes se está haciendo reconfortante al escuchar la música de aquellos tiempos. Parece como si las paredes necesitaran de esas ondas para transmitir simpatía, y yo la percibo. No, no estoy loco, qué va. Como mucho, podríamos aceptar esta anomalía psicológica como un daño colateral al traslado de hogar tan repentino. Hasta que me haga la idea… pasarán unos días de rareza. Y es que mañana abriré los ojos, y todavía pensaré que tan solo estás a tres pisos de mí. Pero bien, poco a poco el chip se cambia, y en lugar de ser tres pisos, serán tres campos de fútbol… bendita magnitud de medida… (Aunque quizá sean 6 o 7 pero tenía que decirlo).
Como si un péndulo fuera,
de lado a lado de la esfera,
viendo pasar las horas,
hasta poder volverte a ver...
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Reencontrarse con uno mismo
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...de la vida y sus enseñanzas...
sábado, 29 de agosto de 2009
Cambio de aires, vuelta a la rutina
Y a estas horas, que o bien podría estar en la piscina, o bien explorando nuevos caminos encima de una bicicleta, aquí estoy, sentado ante el monitor, dejando mi mente libre para pensar y retener todo lo que ha traído de nuevo el verano. Está claro que cualquier hecho es nuevo y diferente a otro en cualquier época de la vida, pero por muy diferentes que sean, hay algunos que te los esperas, que se ven venir a kilómetros de distancia, y otros que si te los contaban meses antes, era imposible creer que algo así pudiera suceder. Pero está bien aprender a llevar los problemas -y no con el sentido negativo de la palabra- por el camino hacia la solución, es decir, el hecho de hacer frente a todo lo que se presente de repente ante uno mismo, sea bueno o malo. Y ahora, te ves tan diferente y cambiado respecto a un pasado relativamente reciente que a veces, necesitas un pellizco para notar que realmente no es un sueño, es que estás soñando despierto. Lo reconfortante de la situación no es el haber cambiado, sino estar a gusto con dicho cambio y marcar un punto de control nuevo, a lo largo del camino a la felicidad.
Y bien, ahora mismo, debería hacer frente al cambio de casa, no es nada traumático, ya ves, 12 kilómetros de distancia es completamente negligible comparado a la inmensa distancia que separan familias de todo el mundo. Pero es el significado connotativo que le otorgo a ese cambio, el final del verano, el final de todo lo que se había convertido en un hábito gratificante y relajado. Ya firmaría para que un hábito como éste no tuviera fin. Pero sí, hasta los hábitos terminan o, como poco, cesan por una temporada para dar lugar a otros hábitos también gratificantes pero, en contra, no tan relajados. Y es que, ¿qué clase de personas seríamos con una vida llena de tranquilidad? Creo que necesitamos una serie de incentivos, de metas y retos que cuesten sudor, para disfrutar luego, del premio, la vuelta a ese hábito del que hablaba, llamémosle veraniego. Qué más da, aquí o allá, si lo importante es saber que alguien está pensando en ti, que quiere verte, que espera ese premio de reencontrarse otra tarde contigo tanto como tú.Detalle turolense
Y una cosa no quita la otra. Los momentos de trabajo van a ser realmente abundantes, y habrá momentos de crisis, por descontado, momentos en los que el premio no será merecido, y el trabajo deberá ser más constante. Y sí, con fuerza de voluntad, con las ideas claras, con los ojos mirando a lo lejos de la carretera, y no en los primeros metros de asfalto, será como se podrán evitar los obstáculos, observar el entorno de manera más abierta y comprender que cuando algo, inevitablemente, tiene prioridad sobre otro elemento, hay que ceder el paso, y tras él, seguir detrás tranquilamente, sin desesperarse. Porque tiempo para el relax y las horas compartidas nunca faltarán.
Sin prolongar demasiado esto, dentro de dos días volveré a sentarme sobre otra silla diferente a esta, que dejé sola hace unos meses y que ahora ya debe estarme esperando. Sé que estaré más cómodo, también sé que el calor será sofocante y sé que, por mucho que me pese, es lo que hay que hacer. Y ahora, casi que iré a terminar algún libro pendiente para comenzar otros en los que ya estoy ansioso de sumergirme entre sus páginas, como aquel niño que tanto deseaba adentrarse en las callejuelas de esa gran ciudad, Barcelona.
Un saludo!
Abrir puertas, aprovechar una oportunidad,
tumbar muros abajo, elegir caminos y sendas,
todo lo posible para encontrar, forjar y seguir tu destino...
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Amigos,
Filosofando
domingo, 23 de agosto de 2009
Día a día, llegamos al año
-Mira qué grande te has hecho, si parecía el otro día cuando no te aclarabas en cambiar de imagen, o el fondo de colores, o la letra de tus escritos, o cuando no tenías demasiado gusto para decorar tus paredes y mírate hecho y derecho...
-Ya ves, el tiempo pasa y pasa, y sin darte cuenta, todo crece, evoluciona y cambia, porque el mundo así lo decidió, crear vidas, dinámica e interrelación entre los seres. Y es que, como ya he dicho en varias ocasiones, la vida es cambio, y aunque ahora parezca lo máximo alcanzable, no es verdad, evidentemente. Todavía queda mucho camino por recorrer, por descubrir nuevos trucos y novedades en este mundo blogger...
Y así, tras semanas de actividad, otras de abstinencia, este rincón se ha ido formando, poco a poco, sin saber muy bien cómo. Y parece que, a estas alturas, me dé vergüenza decir que ya ha cumplido un año de vida. Quizá es porque desde mí mismo, parece como si no fuera el otro día -como se suele decir- sino como si hubieran pasado años y años desde que fue creado. Puede que ese 22 de Agosto ahora hace un año escogí un año de muchos cambios, desde los más sutiles hasta otros que podrían enumerarse al final de nuestros días, como eventos remarcables entre tantos otros que quedan por llegar. Es más que posible que todos y cada uno de los años vividos hayan tenido cambios destacables, pero al contrario de éste, ninguno antes había sido descrito por entradas en un lugar como el que te encuentras leyendo. Es por eso que empezar a leer desde el principio es una tarea realmente emotiva y gratificante, por el hecho de recordar las circunstancias en que fueron escritas las entradas, el sentido que se le dió en su momento, y el que le das ahora, después de unos meses en que la manera de pensar varía u oscila levemente.
Podría escoger varios escritos de entre los 40 y pocos que he creado a lo largo de este período... sí, ya sé que no son demasiados, que con un poco más de insistencia, podría haber hecho mucho más, pero, yo a mi ritmo, con lo que se me ocurre del día a día, de lo que sueño y quiero reflejar, de todo un poco... pero a lo que íbamos, creo que me quedaré con una entrada que representa realmente mucho más de lo que creo, porque son mis orígenes si más no, y al leerlo, toda esa carga emotiva que intenté representar en el papel, todavía se refleja a flor de piel, cada vez que lo leo. Es por eso que me decanto por esa única entrada del mes de Enero, aunque ya digo, desde un punto de vista muy personal, y con todo lo que connota para quien la escribió.
Y ahora, sólo queda esperar lo que nos contará durante el tiempo que sea posible, a la espera, sin desesperarse, porque las circunstancias de cada uno, permiten a veces dedicarle más tiempo a esto. Pero, creo que la dedicación invertida en este pequeño "libro" se verá en detrimento en un futuro próximo, simplemente por mera selección de prioridades. No obstante, se intentará hacer frente a todo, por supuesto! Así pues, poco más puede dar de sí una entrada como ésta, de felicitaciones y celebración de una etapa insignificante, en cuanto a longitud de tiempo, respecto a la existencia o la creación del todo. En cambio, un año sería extremadamente inmenso para una bacteria que sólo vive unos minutos, por ejemplo. Pero bueno, todo es relativo desde el punto desde donde se mire y con los ojos de quien lo mire...Cinco minutos más para la cuenta atrás,
hacemos el balance de lo bueno y lo malo,
cinco minutos antes de la cuenta atrás,
ya preparan las uvas hay algunos nuevos,
a los que ya no están echaremos de menos...Un saludo!
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