Hay tanto que contar, tanto que decir y que se quedará en el tintero. Necesito hablar del silencio, del amor, de los besos, de la inspiración, de la falta de ésta, de la concentración, de las ideas claras, del momento all-bran, del verano en general, del verano en particular, de lo que está por llegar, de lo que nos queda por explorar juntos, de la prueba a fuego que nos espera, que sin saberlo aún, se puede augurar un gran sacrificio por ambas partes. Necesito reflexionar sobre esos sueños del futuro, de niños con caras cubiertas de platillos verdes; sobre esos sueños terrenales que me obligan a pensar demasiado mientras descanso, quizá sean fruto de lo que leo, quizá esas persecuciones policíacas y de investigación me induzcan a soñar con ajustes de cuentas, con saqueadores, con misiones encargadas por alguien desde un móvil. Y te levantas y ya no te encuentras, te levantas cansado, tras una noche de plena actividad cerebral. Y es que a veces, más vale soñar en blanco, que tener sueños complicados y enrevesados.
Y es que más vale vivir el presente y preocuparse por el futuro cuando ya aceche nuestras puertas. No obstante, no me veo capaz de afirmar que puedo cumplirlo a rajatabla. Necesito pensar en lo que vendrá, quizá por un intento de saciar el miedo a lo desconocido, quizá por mera expectación. Y es que por mucha idea, por mucho que ahorase pueda hablar, los acontecimientos vienen como ellos quieren, sin pararse a pensar qué es lo que uno u otro había planeado. Qué más da, pues, preocuparse otra vez -como el año pasado- por ese mes de cambio, por ese mes en que el decir "esto sí que es vida" ha terminado para dar paso a otra época de esfuerzos, de pruebas, de retos, de algún viaje fugaz, una escapadita aquí o allá. Eso sí que hay que planearlo. No te puedes levantar el día en cuestión y coger el primer tren e impovisar... o sí? Bueno, quizá en otra época se pueda hacer, pero ahora todavía hay que dar explicaciones con papeles de por medio de dónde se va, por dónde, cuánto tiempo, con quién, qué vas a comer, qué vas a visitar,... y después de un sinfín de demostraciones de responsabilidad, quizá se lo piensen, quizá... seguro, (espero) ¿y, por qué no? Hay momentos en la vida que o se viven en su momento o se pierden, porque luego ya no serán iguales, ni mejor ni peor, sino diferentes, ¿no crees?...
...pero ahora frente a frente aquí sentados,
festejemos que la vida nos cruzó;
hay tantos caminos por andar,
dime si tu quisieras andar conmigo...
[Qué buen rollo transmite esta canción :)]
Un saludo!
martes, 18 de agosto de 2009
Recortes de mí
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...de la vida y sus enseñanzas...,
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lunes, 10 de agosto de 2009
Tardes de Invierno Tardío VII: Cierra los ojos y sueña
Y cerré los ojos, notando su tierno calor fluyendo por mi espalda. Y entonces comenzó a hablar:
Cierra los ojos, e imagina un lugar, un lugar diferente al que solíamos encontrarnos, cada tarde. Es más, un lugar nocturno, donde la magia comience cuando el sol se pone. Un lugar especial para los dos, donde las leyes sean impuestas por nosotros, donde nadie más pueda molestarnos. Yo mismo imagino una playa, una orilla donde rompen las olas suavemente, hasta humedecer nuestros pies. Una luna que refleja en el mar e ilumina tu rostro con una luz tenue. Corre, además, una leve brisa que ondula tus juguetones rizos, con los que tanto me gustaba arremolinar mi dedo índice. Y entonces, mientras el miedo se intuye a flor de piel, decidimos qué hacer de nosotros. Y te abrazo fuertemente contra mí, al que le responde una mayor presión por tu parte. Respira hondo, nota la sal diluida en el agua del mar, la espuma y la bruma que se presenta más brillante que de costumbre y las luces de algunos barcos en plena faena o anclados en el horizonte. Y cómo no, las estrellas. Siento el olor de tu cabello, de tu fragancia personal, que penetra en mi ropa como lo hizo en su día, en aquella plaza, cuando te reconocí como alguien especial en mi vida.
Creo que los ingredientes ya están puestos para empezar a cocinar. Y encendemos el fuego, el fuego del amor, que nos envuelve en la arena. No nos preocupa lo que ocurra con la arena, aunque se ensucien los ropajes, ahora ya todo da igual, sólo tú y yo, querida, solos...y que el resto fluya como un único ser... deseando que el tiempo se pare, que las horas no pasen, que no cese la noche, que...
-Buenas noches, permítanme, si no molesto, decirle al paciente que mañana a primera hora ya tendrá el alta. Las mejorías han ido avanzando a medida que ha avanzado la noche. Así pues, ya podrá volver a casa -nos informó el doctor.
-De acuerdo, gracias por avisar..
-Perdone por las horas pero así, ya puede dormir tranquilo.
-No se excuse, ha hecho bien en venir, buenas noches -asintiendo con la cabeza.
...
-Pues bien, mañana por la noche, creo que podemos cumplir nuestro sueño, ¿no crees? Ya no hará falta cerrar los ojos, soñaremos con los ojos abiertos. Hasta entonces, mi lady.
-Espera, y ¿por qué no nos vamos ahora? El médico ha dicho que estás bien, te vistes y salimos rápido, antes de que se den cuenta. Y no perdamos ni un minuto más en esta habitación. Hagamos realidad este sueño tardío... - dije susurrándole al oído.
...dicho y hecho. Él se vistió y con mucha cautela conseguimos pasar la zona de enfermería sin que se dieran cuenta de la maniobra. Parecíamos fugitivos en medio de aquel escenario de camillas y sueros. Y bien, al salir cogimos el primer metro que bajaba a la costa. Y nos tumbamos en la arena, y respiramos la brisa marítima, y me miró, y lo miré, y...
-De acuerdo, gracias por avisar..
-Perdone por las horas pero así, ya puede dormir tranquilo.
-No se excuse, ha hecho bien en venir, buenas noches -asintiendo con la cabeza.
...
-Pues bien, mañana por la noche, creo que podemos cumplir nuestro sueño, ¿no crees? Ya no hará falta cerrar los ojos, soñaremos con los ojos abiertos. Hasta entonces, mi lady.
-Espera, y ¿por qué no nos vamos ahora? El médico ha dicho que estás bien, te vistes y salimos rápido, antes de que se den cuenta. Y no perdamos ni un minuto más en esta habitación. Hagamos realidad este sueño tardío... - dije susurrándole al oído.
...dicho y hecho. Él se vistió y con mucha cautela conseguimos pasar la zona de enfermería sin que se dieran cuenta de la maniobra. Parecíamos fugitivos en medio de aquel escenario de camillas y sueros. Y bien, al salir cogimos el primer metro que bajaba a la costa. Y nos tumbamos en la arena, y respiramos la brisa marítima, y me miró, y lo miré, y...
¿Sabes? La espera se ha hecho eterna, ¿cuánto tiempo ha tenido que pasar para que esto ocurra? Desde el 1922, ¿recuerdas? Aquel último día de campamento, no tuve el valor de despedirme de ti. Recuerdo que en aquella vida me quedé huérfano a los pocos años de nacer, y tuve que arreglármelas con mi abuelo. Él lo era todo para mí y yo lo era todo para él. Resulta que una noche previa al campamento, prometimos que nadie nos separaría, nadie. Yo estaba convencido de que así sería, pero llegaste tú, por el portalón de piedra con tu sencilla maleta y por momentos temí incumplir aquella promesa. Los acontecimientos se fueron sucediendo y nadie los podía parar. Yo sabía que todo esto debía tener fin, que si mi abuelo se enteraba, acabaría con él y con sus ganas de vivir. Y así fue, adelanté un día mi estancia en el campamento y a primera hora me recogieron para ir de vuelta a casa. Ahora, tras una segunda oportunidad, me doy cuenta del error que cometí, mi abuelo lo hubiera entendido, es más, su alegría habría aumentado sus ganas de vivir. Una pena, que mi reacción fuese la contraria. Pero bien, tenemos una segunda oportunidad para hacer las cosas como debieron ser. Supongo, además, que te fuera difícil superarlo, que el hecho de desaparecer no era alentador para ti, pero qué podía hacer más. Así fue mi manera de actuar y me arrepiento por lo que tuve en mis manos y no hice, pero me alegro de que pueda arreglarlo ahora.
Mientras el rumor del mar seguía de fondo, él se acercaba, me besaba, me acariciaba, me quería, jugaba con mis labios, me susurraba, me encantaba, le encantaba... y el tiempo no pasaba... hasta el amanecer...
Y los enamorados se quedaron acurrucados eternamente, tanto como lo fue su espera. Por fin aprovecharon la oportunidad que se les rendía a los pies. Se lo merecían, se lo ganaron, él y ella, dos almas reencarnadas, reencontradas y reenamoradas. Desde aquí, suerte en su devenir, que seguro, la tendrán.FIN
Dedicat a la meua piruleta dolceta, perquè sense tu,
aquest final no hauria tingut sentit...
Y bien, aquí termina Tardes de Invierno Tardío, con dos enamorados que por fin encuentran el momento de expresar todo lo que tenían en su interior en estado puro...
Dedicat a la meua piruleta dolceta, perquè sense tu,
aquest final no hauria tingut sentit...
Y bien, aquí termina Tardes de Invierno Tardío, con dos enamorados que por fin encuentran el momento de expresar todo lo que tenían en su interior en estado puro...
martes, 4 de agosto de 2009
Tardes de Invierno Tardío VI: Ella
-Señorita, ¿es la acompañante?- me preguntó un médico.
-Sí, así es.
-Hemos terminado de hacerle las pruebas. El paciente es diabético y ha sufrido una crisis hiperglucémica, como bien indicó usted cuando se desvaneció en el local. Parece que el pronóstico es bueno. Es por eso que se va a recuperar muy pronto, quizá mañana a media tarde ya le demos el alta -comentó con una voz neutra.
-De acuerdo, ¿la habitación esta abierta a visitas ya? -pregunté algo ansiosa.
-Lo siento, se abrirá en una hora, quizá antes, pero es el protocolo a seguir, después de los análisis.
-Bien, no importa -contesté resignada.
El invierno parecía ser cosa del pasado, y era la primavera la que nos abandonaba. Esa época en que los tilos debían estar en su máximo esplendor, así como todo el campo ondulado, guiado por una leve brisa, durante las horas vespertinas. Los insectos comenzaban a trabajar en su época estival. Las abejas iban de flor en flor, captando su esencia para formar ese jugo tan dulce. Las hormigas comenzaban a salir de sus intrincados túneles, para ver la luz y recaudar todo cuanto pudieran mientras no llegara el frío. Las aves se desplazaban en bandadas de un lugar a otro, y paraban a beber en las orillas de pequeñas lagunas, fruto de las lluvias de mayo. Quién más podría haber divisado todo ese paraje si no era él y yo, aquel verano de campamento. Aquel verano en el que nuestras vidas se cruzaron, pero por algún motivo, de la noche a la mañana, él desapareció de la faz de la Tierra. Ahora pienso y creo que se nos ha otorgado otra oportunidad, para reconstruir todo lo que dejamos de súbito. Y esa tarde, en el "Real", cuando se quitó sus atuendos, lo reconocí, y era él de nuevo. Creía que nunca se atrevería a venir, dudaba del éxito que habría tenido la postal que dejé posada en aquella silla.
Y así, de repente, ensimismada en mis pensamientos, se acercó y sorprendentemente se atrevió a decirme que "hoy era el fin de esa eterna espera". En fin, los acontecimientos posteriores no hace falta recordarlos. Todo se presentó como una cadena de problemas que giraron totalmente los planes que tenía para esa tarde de verano. Y ahí estaba yo, sentada frente a la puerta de su habitación, a la espera de nuevas noticias sobre su estado, y con unas ganas de poder acercarme a su lado que nunca podría haber imaginado antes de encontrármelo aquella tarde de invierno, cerca de la plaza en que mi abuelo me solía llevar a jugar con las palomas y darles de comer.
Migas de pan por aquí, ahora por allá, y siempre cogida de mi abuelo, como si fuésemos uno. Fue una época en que me encontré muy unida a él. Tenía mucha ilusión por verme crecer, desde los primeros biberones, los primeros pasos, las primeras palabras, hasta los primeros dientes y cuando caían los de leche, qué alegría. Su nieta ya se hacía mayor. Me entra nostalgia aún recordar cuánto podríamos haber recorrido juntos... creo que la fuerza que hay ahí arriba le debería haber permitido disfrutar muchos más años. Se lo merecía, pero bien, el día menos pensado llama a la puerta y, no puedes esconderte entre las sábanas, ni ronronear como un gato. Ese día hay que abrirla. Y así, me dejó, su niña, una niña perdida en el Mundo adulto, aunque sabía que siempre que observara la Luna, él estaría allí, cuidando de mi, el resto de los días. Siempre solía enseñarme las estrellas, me cogía en brazos y señalaba estrellas que formaban dibujos y que tenían nombres extraños. Me decía que con un poco de imaginación todo era posible en esa bóveda celeste. De este modo me indicó cuál era el camino para llegar a nuestra estrella secreta. Una estrella que en los días de luna nueva, serviría para comunicarnos.Y todo venía por la espera. Tantos años sin él, y ahora, por una hora más dentro de ese largo tiempo, estaba entrando en un estado de desesperación. Pero, pude contenerme, no tardaron demasiado en darle el visto bueno y abrir la entrada a visitas. Me acerqué al hueco de la puerta para observar su interior. Empujé y lo vi, sentado en un lado de la cama, mirando por la ventana al exterior. Ya debía haber notado mi presencia, por lo que se giró y me miró a los ojos, con una expresión de pedir perdón por el suceso.
-No pasa nada, cielo. Creo que si no hubiera sido por ti, me habría muerto por la agonía de perderte. Dejé esa señal, tampoco sabía si tú querías, si realmente habías sentido lo mismo que yo al cruzarnos, lo dejé a tu elección. Sabía que no lo hacía bien, que si no hubieras venido, nunca más podría haber vuelto a recuperar el pasado, pero no me quedaba otra, soy así.
-Ya has visto el tiempo que he tardado en llegar a ti, no ha sido nada fácil, y las consecuencias no han sido del todo saludables. Debí cerciorarme de que lo que ponía en el té era sacarina y no azúcar. De ese modo, nada de esto hubiera ocurrido.
-Bueno, como en todo, la culpa no es sólo de uno, siempre hay factores que implican o favorecen que algo ocurra de una manera y no de otra. No sé en qué estaría pensando cuando cogí el sobre erróneo. -contesté casi susurrando al oído.
- En fin, ahora poco podemos hacer hasta salir de aquí. Bueno sí, abrázame y cierra los ojos. Te iré guiando... -me dijo mientras me cogía por la cintura, mirando por la ventana desde la que se divisaban los últimos rayos de luz de esa tarde.
Continuará......si hoy estas conmigo
es que conmigo estas;
y si yo estoy contigo,
es porque soy tuyo nada más...
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